Esa mañana me encontraba con las pilas cargadas y con una felicidad extrema, nunca me habia sentido también, parte de mi felicidad se debia a que ese día empezaba en el nuevo instituto. Atemorizada por los nuevos compañeros que me podian hacer la vida imposible pero a la vez alegre por tener tareas y examenes en los que pensar.
Me vesti lo mas casual que pude con unos jeans y una sudadera blanca. Y me dirigí al instituto.
El viento me azotaba en la cara como si fueran látigos, el aire me despeinaba y no pude hacer nada para remediarlo. Mientras iba por la acera de la costa, dirección al colegio, iba pisando las ojas, me encantaba el sonido cuando crujian. La gente que caminaba hacia el instituto me miraba a la cara para intentar poderme reconocer, pero no lo lograban. Era la nueva.
Nada más cruzar la puerta del instituo, sentia que los ojos se clavan en mi, como si fuesen cuchillos puntiagudos, me pinchaban con sus miradas.
Ande hasta conserjeria donde me dieron un plano, un horario y los libros de texto. Intentandome situar entre ese enorme edificio abarrotado de gente adolescente. Me encamine hasta mi primera clase, la de Historia. Pero algo ocurrio por el camino. Me choque con un chico. Todos los libros cayeron alrededor de nosotros, produciendo un estruendo.
Me agaché para cojerlos a la par que el chico me imitaba y recogio los libros.
-Perdona, voy un poco despistada. - Dije con voz asustada.
-No pasa nada. - Dijo con voz seria mientras me miraba con sus ojos verdes.
Sn tener más ocasion de pronunciar palabra, volvi a mi busqueda del aula de historia. Lo encontre con facilidad y entre en la clase. Atendi a las explicaciónes de la profesora y así paso la clase. Pensando de vez en cuando, en ese chico de ojos verdes, mas intensos que la profundidad de un bosque. Y evitando las miradas de mis compañeros de clase. En el mesa en el que me sentaba solo estaba yo.
Al final de la clase se me acerco una chica, que, con un poco de corte al igual que yo, empezó a hablarme.
-¡Hola Bella! - Dijo con voz alegre.
-¡ Hola..em..! - Me quede muda al no saber su nombre.
-Me llamo Angela, auqnue me puedes llamar Ang. - Sonrio abiertamente.
-Encantada Angela, ando un poco perdida, por aqui.
-Bueno yo te puedo enseñar el instituto. Y si tienes alguna duda preguntame.
Salimos de la clase hablando sobre que tal me parecia el instituto y cosas por el estilo. Ibamos caminando hasta la próxima clase, que casualmente nos tocaba juntas y entonces lo vi.
Era él, el chico que con el que me habia chocado, derramando todos los libros por el suelo del pasillo. Me miro con sus ojos profundos, con un cierto misterio en su mirada. Y senti como me ponia roja.
-¿Bella estas bien? Estas un poco roja. - Dijo preocupada - ¿Tienes calor?
-No no, estoy bien, gracias. - Angela se preocupaba realmente por mi.
Llege a mi habitación y tiré la cartera al suelo. Estaba cansada del primer día de colegio y lo único que queria hacer en ese momento era llorar. Me sentia estúpida por haberme chocado con ese chico en el pasillo, y que se hubiesen caido los libros. Era torpe. Ahora el misterioso chico sabria que estoy pirada.
lunes, 7 de septiembre de 2009
L'inquietudine; Parte 3
L'inquietudine; Parte 2
Me desperté, un olor de lluvia entraba ligeramente por mi ventana. Ese olor me encantaba. Era uno de mis favoritos.
Me daba pereza levantarme, ¡Se estaba tan bien tumbada! Pero pensé que tenia que hacer muchas cosas aquella mañana, y me desperté.
Baje al piso de abajo, aunque iba todavia un poco dormida, aun me pude dar cuenta de que no se oia ningún ruido.
Pense para mis adentros. Estaran durmiendo.
Me prepare mi bol de cereales y mastique lentamente, presentia que ese día iba a ser muy aburrido.
Lave el bol y me dirigí hacia el baño, me duché con agua templada y no queria salir de allí, pensaba en el frío que haria fuera y me aterraba.
Me decidi, y camine hasta mi habitación buscando algo que ponerme.
Saque de la maleta unos jeans azules oscuros y un jersey de cuello vuelto blanco, con motivos en color rojo. Dudaba entre el calzado, y al final opte por mis botas de color negro.
Saque todo lo que llevaba de la maleta y colgue muy despacio la ropa, intentando así rellanar tiempo de ese día tan aburrido. Sin muchos resultados, solo me llevo 10 minutos.
Camine silenciosamente hasta el piso de abajo ya que mis padres y mi hermano estarian durmiendo aun. Cuando me acerque hasta la entrada vi, en la mesa que se encontraba allí una nota, la letra era de mi padre.
Bels:
Tu madre, Emmett y yo hemos salido fuera a comprar comida ¡No hay nada! Te hemos intentado despertar, pero no hemos conseguido resultado. Volveremos a medio día.
Besos.
Genial, pensé. Ahora tendria que apañarmelas como pudiese para no aburrirme durante toda la mañana. Fui a mirar la hora para saber más o menos cuanto tardarian en llegar.
-Las once, bueno, no esta tan mal, solo queda alrededor de una hora. - Dije en voz alta.
Subi a mi habitación a organizarla un poco, la ropa estaba bien colgada desde hace poco.
Me dirigí a la habitación de mis padres en las que se encontraban dos cajas de cartón, en las que habiamos metido los objetos que necesitariamos con más frecuencia, rebusqué por la caja y encontre varios de mis peluches, libros, discos y poco más.
Al lado de las dos cajas se encontraba un maletín.
Lo abri, en el estaba mi ordenador. ¡Que tonta! pensé. No me habia acordado de traerlo a la Push. Seguramente habria sido mi madre. Que despistada estoy.
Me entretuve hasta que vinieron mis padres de compar.Cuando oi la puerta principal baje crriendo a recibirlos.
-¡Hola mamá! - Dije a mi madre apurada con bolsas.
-¡Hola Bels! - Me beso en la cabeza mientras me entregaba varias bolsas para que le ayudase.
-¡Bella!
-¡Hola papá! - Dije mientras entraba por la puerta - Habeis comprado mucho por lo que veo.
-¡Ei Dormilona! - Chillo mi hermano desde el porche - ¡Como roncabas esta mañana!
Sabia que decia eso para molestarme, pues yo sabia que no roncaba, ayude a recojer la compra.
Y así paso el día. Me eche a en la cama, y a los pocos minutos me dormi.
L'inquietudine; Parte 1
-¡Qué horror de música! - Dije casi gritando.
La habitación se quedo en silencio, haciendo excepción de la estrecha rama de árbol que chocaba contra la vieja ventana.
-Bella, cariño, dentro de media hora nos vamos. Asegurate de que has metido todo en la maleta - Replicó mi madre desde el piso de abajo.
-Sí mamá, me aseguraré.
Nada responder a mi madre, me acerque a la cargada maleta que reposaba encima de mi colcha de cama, a la que tenia un cierto cariño. Sin pensarlo, coji la colcha y la doble, la meti en la maleta. Y hice intento de cerrar la maleta.
-¡Madre mia! Esto no se puede cerrar, tendre que quitar cosas de la maleta.
En medio del silencio de mi intento por cerrar la maleta, oi unos pasos. Eran inconfundibles, tenian que ser de mi grandullón hermano Emmett. Nada mas pensar que era él, entró en la habitación.
-¡Aquí esta mi única y favorita hermanita! - Dijo con su voz siempre alegre.
-Hola Emmett, ¿Me podrias dejar sola? En este momento no estoy de muy buen humor como quien dice, esta maldita maleta no se quiere cerrar.
-Bah, quita Bella, eres una blandengue, deja que la cierre. - Dijó con tono de burlón.
Entonces en ese momento Emmett hizo carrerilla y se tiro encima de la cama chafando mi maleta.
-¡Emmett! ¡No quiero quedarme sin cama! ¿Porque eres tan bruto? - Dije enfadada.
-Pero mira que eres quejica, Bel. Mira, cierra la cremallera, lo tienes fácil ¿No? ¿O todavía es demasiado difícil para ti? - Y pego una gran risotada que seguro que se oyo hasta en la casa de al lado.
Cerré la cremallera sin responderle, porque a la mínima que hablase con él, del enfado que llevaba me pondria a gritarle.
-Gracias Emmett. - Dije con tono seco.
-¡No te enfades Bella! - Me beso en la frente y salió por la puerta de mi habitación violeta.
Pense que seria mejor revisar los mensajes antes de salir de viaje hasta La Push. Y así lo hice. No tenia ningún mensaje nuevo, como era de costumbre. Escaseaba en amigas, y en realidad eran más bien compañeras de instituto. Lo ultimo que hice fue leer los nuevos mensajes del foro donde escribia, trataba sobre una saga de libros que desde el primer parrafo que lei me cautibo. Los respondi, y apagué el ordenador.
Coji mi reproductor de música portátil, y lo introduje en el bolso junto a mi móvil.
Seguidamente bajé las estrechas escaleras con la maleta en mano, me pare a mitad de escalera, se estaban amoratando los dedos de la mano de lo mucho que pesaba. Caminé hasta el coche donde se encontraba mi padre.
-Toma papá, creo que he metido todo lo que necesitaba.
-Así me gusta Bel, que te prepares las cosas bien. - Dijo con una sonrisa en su cara.
-¿Cuando saldremos hacia La Push, papá?
-En cuanto tu madre y tu hermano salgan por la puerta.
En ese momento la infantil René salio de la blanca puerta acompañada de mi hermano que llevaba su maleta. Emmett se acerco hacia a mi y me despeino con su mano gigantesca,le pegué un empujón cariñoso y el se rió. Seguidamente me abrió la puerta del coche y entré.
A la hora de la cena llegamos a nuestro nuevo hogar. Era una casa mediana y de colores cálidos.
Mi madre me indico donde estaba mi nueva habitación y fui corriendo hasta esta. Desde la ventana se veia las olas rompiendo en el mar, y una panda de amigos que parecia que se lo estaban pasando bien, armando un poco de ruido hablando todos a la vez. La habitación era preciosa, las paredes eran de color beig, y podia respirar el aire puro que entraba por la ventana, el mismo que hacia que las cortinas bailotearan.
Baje al primer piso y me encontre con toda mi familia.
Charlié, mi padre no perdio el tiempo y ya estaba jugando al billar contra mi loco hermano Emmett. Estaban muy concentrados en su pequeña apuesta, por lo que decidi ir en busca de mi madre.
-¡Mamaaá! - Grité, para que me contestara y poder saber donde estaba.
-Cielo, estoy aquí. - Contesto desde el salón.
Me dirigí hasta donde se encontraba ella, con el fin de poder hablar con alguien.
-Hola mamá - Dije con el tono de voz más calmado - ¿Qué haces?
-Poca cosa Bella, colocando las figuritas de cristal encima de la chimenea.
-¿Te puedo ayudar? - Pregunté con el fin de hacer algo y no caer en el aburrimiento.
-Claro, Bel, toma esta - Me la entregó - Ten mucho cuidado, es muy delicada.
Esa figura era la favorita de mamá, y si la rompia la pondria muy triste, por lo cual tuve más cuidado del necesario.
-Mamá ¿Por que hemos venido a esta casa? - Le pregunté mientras colocaba la figura en la en medio de la repisa de la chimenea.
-Es difícil de contar. A tu padre siempre le ha gustado La Push, al igual que tu hermano Emmett, por alguna razón se sienten muy ligados a vivir aquí.
-Y la casa en la que viviais antes de que naciera yo y os mudaseis, ¿Todavia existe? - Pregunte curiosa a mi madre.
-Sí, oi algunos rumores de que estan viviendo en ella una familia muy conocida por aquí.
Después de una cena muy familiar, en la que hablemos sobre varios temas. Nos reunimos los cuatro en el salón a hablar un poco antes de irnos todos a dormir. Puedo decir orgullosa, que mi familia y yo siempre nos manteniamos unidos y que compartiamos una confianza mutua que mucha gente envidiaria.
Yo esta tumbada boca abajo, mirando hipnóticamente el fuego que procedia de la chimenea. A que de repente pregunté:
-¿Cómo es el nuevo instituto al que voy a ir?
-Es bastante grande Bels - Respondio mi hermano - ¿¡No me digas que quieres ir ya!?
-La verdad es que sí, quiero mantenerme ocupada con los deberes y exámenes.
-¡¡Por-fa-vor!! Bella, ¿Por que eres tan empollona? Hay más cosas en la vida que los estudios.
De repente mi padre intervino en la conversación:
-Emmett, podias aprender de tu hermana. Ella se preocupa por su futuro.
El aludido gruño por lo bajini y no contesto, pues Emmett sabia que tenia las de perder. Se dirigió hacia su habitación con pasos fuertes, haciendo notar su enfado.
Despues de unos cuantos minutos decidí que era hora de irse a dormir.
-Buenas noches mamá. - Le dije mientras me levantaba.
-Buenas noches mi cielo. - Respondio ella.
-Buenas noches papá.
-Buenas noches Bels. - Este me besó en la mejilla.
Subi hacia mi cuarto, abri la maleta sacando el suave pijama negro de raso de Victoria's Secret y me lo puse. Ese era mi favorito. Me gustaba como me quedaba y era muy comodo. Acto después de ponerme la ropa para dormir, saque mi colcha.
Y vesti la cama con su blanco marrón color.


