lunes, 7 de septiembre de 2009

L'inquietudine; Parte 1

Era un día nublado y con un viento estremecedor. Me encontraba en mi habitación escuchando el último CD, que mi hermano Emmett me habia regalado. Después de que se terminó la tercera canción, apagué la música que sonaba en mi mini cadena, con un golpe brusco.
-¡Qué horror de música! - Dije casi gritando.
La habitación se quedo en silencio, haciendo excepción de la estrecha rama de árbol que chocaba contra la vieja ventana.
-Bella, cariño, dentro de media hora nos vamos. Asegurate de que has metido todo en la maleta - Replicó mi madre desde el piso de abajo.
-Sí mamá, me aseguraré.
Nada responder a mi madre, me acerque a la cargada maleta que reposaba encima de mi colcha de cama, a la que tenia un cierto cariño. Sin pensarlo, coji la colcha y la doble, la meti en la maleta. Y hice intento de cerrar la maleta.
-¡Madre mia! Esto no se puede cerrar, tendre que quitar cosas de la maleta.
En medio del silencio de mi intento por cerrar la maleta, oi unos pasos. Eran inconfundibles, tenian que ser de mi grandullón hermano Emmett. Nada mas pensar que era él, entró en la habitación.
-¡Aquí esta mi única y favorita hermanita! - Dijo con su voz siempre alegre.
-Hola Emmett, ¿Me podrias dejar sola? En este momento no estoy de muy buen humor como quien dice, esta maldita maleta no se quiere cerrar.
-Bah, quita Bella, eres una blandengue, deja que la cierre. - Dijó con tono de burlón.
Entonces en ese momento Emmett hizo carrerilla y se tiro encima de la cama chafando mi maleta.
-¡Emmett! ¡No quiero quedarme sin cama! ¿Porque eres tan bruto? - Dije enfadada.
-Pero mira que eres quejica, Bel. Mira, cierra la cremallera, lo tienes fácil ¿No? ¿O todavía es demasiado difícil para ti? - Y pego una gran risotada que seguro que se oyo hasta en la casa de al lado.
Cerré la cremallera sin responderle, porque a la mínima que hablase con él, del enfado que llevaba me pondria a gritarle.
-Gracias Emmett. - Dije con tono seco.
-¡No te enfades Bella! - Me beso en la frente y salió por la puerta de mi habitación violeta.
Pense que seria mejor revisar los mensajes antes de salir de viaje hasta La Push. Y así lo hice. No tenia ningún mensaje nuevo, como era de costumbre. Escaseaba en amigas, y en realidad eran más bien compañeras de instituto. Lo ultimo que hice fue leer los nuevos mensajes del foro donde escribia, trataba sobre una saga de libros que desde el primer parrafo que lei me cautibo. Los respondi, y apagué el ordenador.
Coji mi reproductor de música portátil, y lo introduje en el bolso junto a mi móvil.
Seguidamente bajé las estrechas escaleras con la maleta en mano, me pare a mitad de escalera, se estaban amoratando los dedos de la mano de lo mucho que pesaba. Caminé hasta el coche donde se encontraba mi padre.
-Toma papá, creo que he metido todo lo que necesitaba.
-Así me gusta Bel, que te prepares las cosas bien. - Dijo con una sonrisa en su cara.
-¿Cuando saldremos hacia La Push, papá?
-En cuanto tu madre y tu hermano salgan por la puerta.
En ese momento la infantil René salio de la blanca puerta acompañada de mi hermano que llevaba su maleta. Emmett se acerco hacia a mi y me despeino con su mano gigantesca,le pegué un empujón cariñoso y el se rió. Seguidamente me abrió la puerta del coche y entré.
A la hora de la cena llegamos a nuestro nuevo hogar. Era una casa mediana y de colores cálidos.
Mi madre me indico donde estaba mi nueva habitación y fui corriendo hasta esta. Desde la ventana se veia las olas rompiendo en el mar, y una panda de amigos que parecia que se lo estaban pasando bien, armando un poco de ruido hablando todos a la vez. La habitación era preciosa, las paredes eran de color beig, y podia respirar el aire puro que entraba por la ventana, el mismo que hacia que las cortinas bailotearan.
Baje al primer piso y me encontre con toda mi familia.
Charlié, mi padre no perdio el tiempo y ya estaba jugando al billar contra mi loco hermano Emmett. Estaban muy concentrados en su pequeña apuesta, por lo que decidi ir en busca de mi madre.
-¡Mamaaá! - Grité, para que me contestara y poder saber donde estaba.
-Cielo, estoy aquí. - Contesto desde el salón.
Me dirigí hasta donde se encontraba ella, con el fin de poder hablar con alguien.
-Hola mamá - Dije con el tono de voz más calmado - ¿Qué haces?
-Poca cosa Bella, colocando las figuritas de cristal encima de la chimenea.
-¿Te puedo ayudar? - Pregunté con el fin de hacer algo y no caer en el aburrimiento.
-Claro, Bel, toma esta - Me la entregó - Ten mucho cuidado, es muy delicada.
Esa figura era la favorita de mamá, y si la rompia la pondria muy triste, por lo cual tuve más cuidado del necesario.
-Mamá ¿Por que hemos venido a esta casa? - Le pregunté mientras colocaba la figura en la en medio de la repisa de la chimenea.
-Es difícil de contar. A tu padre siempre le ha gustado La Push, al igual que tu hermano Emmett, por alguna razón se sienten muy ligados a vivir aquí.
-Y la casa en la que viviais antes de que naciera yo y os mudaseis, ¿Todavia existe? - Pregunte curiosa a mi madre.
-Sí, oi algunos rumores de que estan viviendo en ella una familia muy conocida por aquí.
Después de una cena muy familiar, en la que hablemos sobre varios temas. Nos reunimos los cuatro en el salón a hablar un poco antes de irnos todos a dormir. Puedo decir orgullosa, que mi familia y yo siempre nos manteniamos unidos y que compartiamos una confianza mutua que mucha gente envidiaria.
Yo esta tumbada boca abajo, mirando hipnóticamente el fuego que procedia de la chimenea. A que de repente pregunté:
-¿Cómo es el nuevo instituto al que voy a ir?
-Es bastante grande Bels - Respondio mi hermano - ¿¡No me digas que quieres ir ya!?
-La verdad es que sí, quiero mantenerme ocupada con los deberes y exámenes.
-¡¡Por-fa-vor!! Bella, ¿Por que eres tan empollona? Hay más cosas en la vida que los estudios.
De repente mi padre intervino en la conversación:
-Emmett, podias aprender de tu hermana. Ella se preocupa por su futuro.
El aludido gruño por lo bajini y no contesto, pues Emmett sabia que tenia las de perder. Se dirigió hacia su habitación con pasos fuertes, haciendo notar su enfado.
Despues de unos cuantos minutos decidí que era hora de irse a dormir.
-Buenas noches mamá. - Le dije mientras me levantaba.
-Buenas noches mi cielo. - Respondio ella.
-Buenas noches papá.
-Buenas noches Bels. - Este me besó en la mejilla.
Subi hacia mi cuarto, abri la maleta sacando el suave pijama negro de raso de Victoria's Secret y me lo puse. Ese era mi favorito. Me gustaba como me quedaba y era muy comodo. Acto después de ponerme la ropa para dormir, saque mi colcha.
Y vesti la cama con su blanco marrón color.

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